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Si tu equipo es compatible, la DDR3 es la forma más rápida de recuperar rendimiento.
Elige capacidad, revisa compatibilidad y evita errores al comprar.
Si deseas "revivir" un ordenador viejo sin gastar en uno nuevo, ampliar la memoria DDR3 puede ser muy beneficioso. Aumentar la memoria RAM de 4 GB a 8 GB (o incluso a 16 GB si tu placa lo permite) en numerosas ocasiones mejora la fluidez en general, disminuye los bloqueos y hace que el ordenador tenga un mejor desempeño al abrir aplicaciones o navegar por internet.
Tu ordenador es lento con solo tener abiertas unas cuantas pestañas en el navegador.
Al emplear Office, correo y videollamadas, el sistema se queda "pensando".
El equipo se congela con facilidad y cambiar entre programas se vuelve difícil.
Quieres un ordenador funcional para tareas básicas sin gastar demasiado.
Posees un portátil o sobremesa antiguo que todavía deseas utilizar para trabajar o estudiar.
Consejo Probyte: Si tu equipo utiliza DDR3, aumentar la RAM es una de las optimizaciones más asequibles para mejorar el rendimiento. Sin embargo, verifica el límite máximo compatible antes de realizar la compra.
Si tu ordenador ya tiene algunos años y ves que su rendimiento es justo, probablemente esté utilizando DDR3. Para confirmarlo rápidamente, puedes utilizar los siguientes métodos:
Año del equipo: una gran cantidad de portátiles y PCs antiguos utilizan DDR3.
Lo que ya está instalado: si es posible abrir el dispositivo, frecuentemente el módulo tiene la etiqueta "DDR3" o "PC3".
Herramientas en Windows: aplicaciones como CPU-Z te permiten ver el tipo de RAM instalada en cuestión de segundos.
Características del modelo: Al buscar el modelo preciso de tu placa base u ordenador portátil, puedes determinar qué tipo de memoria es compatible.
La cantidad apropiada de RAM DDR3 que debes seleccionar depende del uso que le des a tu equipo y del límite que permita tu portátil o placa base. En ordenadores viejos, la positiva noticia es que aumentar la memoria RAM suele ser el método más efectivo para obtener fluidez sin desembolsar mucho dinero.
Recomendable si tu equipo es muy antiguo y lo usas para tareas ligeras:
Navegar con pocas pestañas.
Correo, documentos simples.
Uso esporádico y sin multitarea.
Hoy en día, 4 GB suele quedarse corto si quieres un PC ágil.
En la mayoría de los casos, especialmente si observas lentitud, es el equilibrio perfecto entre calidad y precio:
Navegación sencilla con múltiples pestañas.
Videoconferencias, clases en línea, oficina.
Programas fundamentales sin restricciones.
El incremento de 4 a 8 GB es un cambio que se percibe mucho en la vida cotidiana.
Si tu placa lo permite y deseas que el equipo resista de mejor manera el paso del tiempo, es ideal:
Música, Office y múltiples pestañas abiertas simultáneamente.
Uso más intensivo para trabajo o estudios.
Equipos con Windows 10/11 (si son compatibles) que funcionan de manera más óptima con una RAM reducida.
También es recomendable si tu PC ya tiene SSD y quieres completar la mejora.
Consejo Probyte: verifica cuántas ranuras de memoria tiene tu ordenador y cuál es la máxima capacidad que soporta antes de decidirte por 16 GB. De esta manera, si es posible, seleccionas el kit apropiado (por ejemplo 2×8 GB) y te beneficias del canal dual.
Una de las equivocaciones más comunes es adquirir la RAM en función de su capacidad sin considerar la generación. A pesar de que tienen un aspecto parecido, DDR3 no es compatible con DDR4 ni DDR5. Por lo tanto, si seleccionas una distinta a la que tu equipo permite, te será imposible instalarla y el PC no encenderá.
Otro error frecuente es elegir DDR3 pero no dar en el tamaño del módulo:
DIMM: para ordenadores de escritorio
SO-DIMM: para ordenadores portátiles y mini PC
Si compras el formato equivocado, la memoria no encajará físicamente, aunque sea DDR3.
Consejo Probyte: Verifica siempre el formato y la clase de DDR que emplea tu ordenador antes de adquirir algo. Es el método más veloz para prevenir devoluciones y tener éxito desde el primer intento.
Para garantizar que DDR3 sea correcto, es fundamental verificar estos aspectos antes de realizar la compra:
Que tu equipo utilice DDR3 (no es compatible con DDR4 ni DDR5).
Formato adecuado: DIMM para ordenadores de escritorio y SO-DIMM para ordenadores portátiles.
Máxima capacidad que la placa base o portátil puede soportar.
Frecuencia admitida (MHz): si adquieres una más rápida, es habitual que funcione a la velocidad que tu equipo sea capaz de soportar.
Consejo de Probyte: si tienes dudas, busca el modelo preciso de tu placa base o portátil y consulta las especificaciones de la memoria. De esta manera, compras la DDR3 adecuada de una sola vez.
Dependerá del estado del equipo y de lo que requieras. Si deseas un ordenador que sirva para tareas básicas y que mejore su rendimiento sin gastar demasiado, especialmente si el problema es la falta de fluidez al usar muchas pestañas o aplicaciones a la vez, ampliar DDR3 vale la pena.
Por otro lado, si el equipo no es capaz de mantenerse al día en general (por ejemplo, si tiene un procesador obsoleto o almacenamiento lento y no puede ser ampliado), tal vez sea mejor invertir en un equipo nuevo o una plataforma más moderna. Sin embargo, para "revivir" un ordenador y extender su duración, la RAM DDR3 a menudo es una de las actualizaciones más beneficiosas.
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